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¿Qué hay en tu harina de maíz?

In English

¿Estás pensando en preparar ese pan de maíz estilo sureño de la abuela?

Vas a tu alacena. Recuerdas que hace seis meses compraste una bolsa de harina de maíz en un supermercado local y que la vaciaste de inmediato en un frasco de vidrio con tapadera hermética.

Abres el frasco y notas algo extraño. Algo se mueve. ¿Se mueve? ¡Si! Se desliza como una alfombra transparente de docenas de bichos casi microscópicos.

¿Primero, qué son? Si eres como yo, tomas tu cámara –en este caso una Canon EOS 7D con un lente MPE-65mm que puede ampliar cinco veces el tamaño de un insecto –y disparas. 

Publicas la foto en BugGuide.Net y pides que identifiquen al insecto.

Todos los entomólogos coinciden en que: son piojos de los libros, Liposcelis bostrychophila.

  • De la clase Insecta (insectos)
  • De la orden de Psocodea (Barklice, piojo de los libros y piojo parasítico)
  • De la suborden Troctomorpha
  • De la familia de Liposcelididae (piojo de los libros)
  • Genus Liposcelis
  • De la especie de bostrychophila (Booklouse)

Estos Liposcelis bostrychophila o "psocópteros", son plagas comunes en los granos que se almacenan. Por lo general no se les puede ver porque miden un milímetro de longitud, el tamaño de una partícula de polvo – y son de color transparente o café claro. No tienen alas, pero, ¡de qué manera se deslizan!

La cuestión es que, su nombre “piojo", es engañoso. Estos diminutos insectos no son piojos; no son parásitos. Y están en todas partes. Se alimentan de nuestra harina, cereales, sémola, mohos, hongos, papel, polen, insectos muertos y semejantes. De hecho, quizás sin quererlo, ya los has comido – o partes de ellos – en tus panqueques, avena y quizás hasta en tu pastel de chocolate de cumpleaños.

El entomólogo Jeff Smith, curador de la colección de orugas de mariposa del Museo de Entomología Bohart de UC Davis, le echó un vistazo a la fotografía y comentó que " ¡se ven muy gorditos!"

"El piojo de libro puede ser un excavador y con frecuencia alimentarse de pedazos de moho y hongos que crecen en materiales húmedos", explicó Smith. "También afectan a los alimentos viejos y en malas condiciones y la clave para prevenirlo es usar los alimentos razonablemente de manera rápida y no almacenarlos durante años, guardarlos en un lugar seco y en recipientes con tapadera hermética".

"Es muy probable que ya hayan estado en la comida cuando la compraste, pero son tan comunes que probablemente había ya algunos paseándose por tu casa todo el tiempo buscando algo bueno para comer. Se alimentan de insectos muertos en los alfeizares de las ventanas o comida para perros vieja, etc.".

Si te preocupa qué hay en tu harina de maíz, harina de trigo, avena, mezcla para bísquets o pasteles y otros alimentos almacenados, puedes meterlos en el horno a una temperatura de 120° durante veinte minutos y luego vaciarlos en recipientes con tapa hermética. "Tus alimentos deben estar bien – aunque a lo mejor con unos pocos de piojos de los libros. Nosotros los encontramos en bolsas (de papel) viejas de arroz en una ocasión y en varios paquetes de harina de maíz abandonada en la parte trasera de la alacena".

Un colega de UC Davis dijo que los vio deslizarse por su harina de trigo, pero su esposa preparó panqueques con ella. Sin ningún problema. "¡Simple proteína!", dijo entre risas.

Y otra colega contó: "Una vez me encontré con un envase completo de sémola instantánea. Estaba completamente sellada de fábrica en bolsas plásticas sin abrir. Abrí la bolsa y vertí la sémola en agua caliente, pero no se hundía ni se mezclaba con el agua. La sémola flotaba en la superficie del agua. Abrí una segunda bolsa y observé la sémola bajo un microscopio. Había dos o tres pequeños bichos de seis patas parados sobre cada grano de sémola. Estos bichos eran 100 por ciento transparentes, el único color era el de su cuerpo igual a la sémola que comían. Abrí cada bolsa sellada 100 por ciento de fábrica y todas estaban contaminadas".

"No hay nada de nuevo sobre la contaminación con insectos de productos de grano", agregó. "Otra experiencia personal fue con la mezcla para bísquets. Por ninguna razón en particular, cerní la mezcla para bísquets mientras preparaba una tanda de ellos. Después de cernir varias tazas de la harina, en el cedazo del cernidor había cuatro bichos en forma de gusanos del diámetro de un lápiz normal y de una pulgada de largo. Estos gusanos eran 100 por ciento transparentes, rellenos todos con la harina para bísquets. "Considera que todos comemos insectos, arañas, orina y heces de todo tipo de animales".

Vivimos en un mundo en el que todos comemos insectos, de manera consciente o no. Es posible que algunas veces no ¡queramos enterarnos!

Las estadísticas indican que un estadounidense promedio come entre una y dos libras de insectos al año. Pero la Administración de Alimentos y Medicamentos de EUA cuenta con “una tolerancia muy específica sobre la cantidad de residuos en productos alimenticios", dijo Lynn Kimsey, directora del Museo de Entomología Bohart y profesora de entomología en UC Davis.

¿Deseas saber cuál es el nivel de acción? Revisa este documento de la FDA.

Y la próxima vez que desees preparar el pan de maíz al estilo sureño de la abuela, posiblemente quieras revisar primero la harina en busca de insectos. O posiblemente no. ¡A lo mejor es mejor no enterarte!

Esta imagen, tomada con un lente Canon MPE-65, muestra los piojos de libro, unos insectos casi microscópicos, en la harina de maíz. Estos insectos miden alrededor de 1 milímetro de largo o son del tamaño de una partícula de polvo. (Fotografía por Kathy Keatley Garvey)

Ante el ojo normal, el piojo de libro o Lipocelis bostrychophila, resulta casi invisible. (Fotografía por Kathy Keatley Garvey)

¡Encuentra el piojo de libro! Se encuentra sobre este centavo, agrandado por el potente lente Canon MPE-65mm. (Fotografía por Kathy Keatley Garvey)

Existe la posibilidad de que, la harina de trigo o maíz y otros productos que se almacenan y que compras en la tienda de abarrotes contengan partes de insectos o insectos casi microscópicos. Se calcula que un estadounidense promedio come, sin saberlo, una o dos libras de insectos o partes de ellos al año. (Fotografía por Kathy Keatley Garvey)

Posted on Tuesday, April 3, 2018 at 12:06 PM

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