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Joven naturalista inspira a otros a conocer, cuidar y disfrutar de la naturaleza

El deseo no concedido de estudiar biología marina la motivó a tomar el curso Naturalista de California

Bastó con que Daisy Prado recorriera las pozas de marea en el arrecife de Duxbury, en el condado de Marín, para revivir sus sueños de ser bióloga marina cuando era joven.

Eso ocurrió el año pasado durante su participación en el curso UC California Naturalist  (Naturalista de California de UC) impartido por All Hands Ecology, donde tuvo la oportunidad de explorar las pozas de marea y conocer, por primera vez en su vida, varias especies  que se alojan en las pequeñas masas de agua marina.

Siendo la primera generación en asistir a la universidad, cuando llegó la hora de elegir una carrera, Prado optó por una beca completa para estudiar periodismo y ahora trabaja como profesional en comunicaciones en San Francisco.

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Grupo de asistentes al curso de naturalistas posa frente al mar.
A Daisy Prado (segunda de derecha a izquierda de pie), quien dijo haber aprendido mucho de sus compañeros de cohorte, se la ve aquí en su primera excursión como parte del curso UC California Naturalist, presentado por All Hands Ecology. Fotografía por Catie Clune

Ella y los 20 compañeros de su cohorte del curso, administrado por el programa UC Environmental Stewards de Agricultura y Recursos Naturales de UC, pasaron horas explorando las pozas de marea —pequeños cuerpos de agua que quedan atrapados entre las rocas de la costa cuando la marea baja. Prado quedó “fascinada” especialmente con los dibranquios, moluscos que parecen babosas marinas.

“La educación suele ser una gran barrera de entrada a los espacios al aire libre y esta es una forma de acceder sin tener que cursar una carrera universitaria de cuatro años ni endeudarse con cientos de miles de dólares”, dijo Prado. “Es una forma de aprender en comunidad, en persona, en el campo; fue exactamente lo que buscaba – un salón de clases no tradicional donde pudiera ser más práctica”.

“Como adulto, no cuentas con todas esas oportunidades para simplemente perder la noción del tiempo y maravillarte con esas criaturas en una poza de marea”, expresó Prado. “La mayoría de nosotros estamos detrás de una pantalla durante ocho horas al día, así que simplemente poder sumergirnos en esa maravilla infantil es algo que conservo en mí – y me impulsa a querer llevar a otros a hacerlo. 

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Daisy Prado sostiene lo que parece ser una concha de mar.
A Prado, quien aspiraba a ser bióloga marina cuando era joven, le encantó explorar las pozas de marea del arrecife de Duxbury, en la punta de la península de Point Reyes, en el condado de Marín. Fotografía por  Daisy Prado

Después de obtener su certificación a través del curso (que se llevó a cabo de enero a mayo de 2025), Prado ha aplicado sus experiencias como naturalista de California de UC a su trabajo de “5 a 9” como fundadora de City Gurlz Hike.

A través de una serie mensual de caminatas, campamentos y otras actividades al aire libre, Prado reúne a mujeres negras, latinas e indígenas, así como a sus aliadas, para que vivan la naturaleza en una comunidad segura e inclusiva.

“San Francisco es un lugar donde cada residente vive a 10 minutos de un espacio verde, pero cuando vas a esos espacios verdes y ves quiénes visitan esos senderos, definitivamente no me representan”, dijo Prado. “Así que, en 2022, estábamos saliendo de la pandemia de forma algo incómoda y teniendo que volver a hablar con la gente, y yo simplemente empecé a preguntar si alguien quería ir a caminar conmigo”.

A partir de esa primera reunión de cinco personas, City Gurlz Hike events , en la actualidad, agota las entradas y Prado tiene que limitar las caminatas a 50 o 60 personas para reducir el impacto en los senderos y los ecosistemas.

El curso UC California Naturalist, que combina sesiones virtuales con lecturas asignadas y excursiones de campo, le ayudó a Prado a sentirse más cómoda con la identificación de especies y el registro de observaciones en la app Naturalist. También le recordó a Prado la importancia de bajar el ritmo – algo que ahora ella trata de inculcar en sus propios programas.

“Este mundo es extremadamente veloz y debido a esto, tendemos a no ver las pequeñas cosas dentro de lo macro”, explicó la joven. “Ser naturalista te invita a bajar el ritmo y a hacer preguntas”. 

Esa curiosidad también ayuda a desarrollar un mayor sentido de cuidado y responsabilidad hacia el futuro del planeta.

Necesitamos sentir más curiosidad por nuestro hogar colectivo, y esa curiosidad también nos lleva a un cariño profundo hacia él”, manifestó Prado. “Y en

tre más personas se interesen por nuestro hogar colectivo, más personas trabajarán para protegerlo”.

El curso de UC California Naturalist y organizaciones colaboradoras fomentan comunidades solidarias 

Durante el curso CalNat, los participantes levantaron tablas de cubierta” para observar víboras e insectos, inspeccionaron heces de animales, hábitats nativos restaurados, aves con anillos de identificación, aprendieron sobre quemas prescritas y escucharon hablar a un experto en búhos. 

Al conversar con científicos y ecologistas, Prado se sintió bienvenida, a pesar de no contar con conocimientos técnicos especializados ni con un historial académico en ciencias. Prado, quien creció en Arizona y fue motivada por su madre a explorar la naturaleza en su propio jardín, dijo que pudo mostrarse tal como es durante el curso California Naturalist de UC.

“Me hizo sentir vista y darme cuenta de que hacer preguntas sobre el lugar donde vivimos está bien y debería fomentarse. “Nuestro facilitador nos dijo —y lo tengo escrito aquí— que ser una naturalista es más de lo que vemos; es también lo que no ves y no conoces”.

Prado también les dio crédito a sus instructores del curso – Catie Clune y Vini Souza de All Hands Ecology (antes conocido como  Audubon Canyon Ranch) – por cultivar una comunidad diversa que aportó una gran variedad de experiencias al curso. 

“Hubo gente de todos los ámbitos de la vida, de diferentes edades; tuvimos gente joven; tuvimos adultos mayores; tuvimos personas que forman parte de la comunidad Miwok y que tienen diferentes relaciones con las tierras”, recordó Prado. “Fue un increíble curso, bien organizado y no creo que haya podido ser mejor”.

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Daisy Prado muestra orgullosa su certificado que la acredita como naturalista.
Prado muestra con orgullo su certificado de finalización del curso UC California Naturalist durante la graduación de All Hands Ecology. Fotografía cortesía de Daisy Prado

Ya sea con All Hands Ecology o con cualquiera de los más de 70 socios en todo el estado que imparten los programas de UC California Naturalist and Climate Stewards, Prado les urge a las personas interesadas en aprender más a inscribirse.

“Yo invito a las personas a que, sin importar en qué están capacitados o cuál sea su carrera, lo hagan”, dijo Prado. “Esto es algo que pueden aplicar a su propia vida y a su comunidad”.

El próximo octubre se llevará a cabo la conferencia UC Environmental Stewards en el campus de UC Santa Bárbara, donde Prado dará una presentación sobre cómo ser una guardiana de la tierra, empezando por su propio jardín.

Para más información, visite el sitio web de la conferencia.

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