Investigador de UC afirma que escuelas no están listas para prueba física juvenil
Según un estudio, el 48% de los estados no tienen un requisito de pruebas de condición física en las escuelas y solo tres exigen pruebas anuales
Imagínese que cursa la secundaria (middle school) y le piden que haga una "suspensión con brazos flexionados". Con los brazos adoloridos y temblando mientras cuelga de una barra, debe impulsarse hacia arriba hasta que la barbilla quede por encima de la barra. Mientras su maestro de educación física y todos sus compañeros le observan.
Hannah Thompson recuerda justo ese escenario cuando cursaba la secundaria. A pesar de que era atlética en esa edad, recuerda haberse sentido nerviosa y preocupada por los niños que no estaban bien preparados.
El pasado 5 de mayo, el presidente Trump firmó un memorando para restablecer el Premio de la Prueba Presidencial de Condición Física, con el fin de reconocer el desempeño atlético de los estudiantes. Cuando el presidente Trump firmó una orden ejecutiva el año pasado para restablecer la Prueba Presidencial de Condición Física para estudiantes de todo el país, el anuncio evocó recuerdos en muchas personas.
La Prueba Presidencial de Condición Física fue retirada en 2012 durante la administración de Obama, con el propósito de promover la actividad física saludable por encima del rendimiento atlético competitivo.
"Hay formas correctas de hacer pruebas de aptitud física y hay formas incorrectas de hacerlo”, mencionó Thompson, directora del Instituto de Políticas de Nutrición de la Universidad de California. "Cuando se implementan mal, pueden provocar experiencias traumáticas y llevar a las personas a alejarse de la actividad física".
Con dos décadas de experiencia en el estudio de la educación física y las políticas y prácticas del receso, Thompson participó en un panel asesor formado por la Casa Blanca para reestructurar la Prueba Presidencial de Condición Física.
Después de una serie de reuniones virtuales entre 2024 y 2025, el impulso para revivir la prueba se ha desacelerado. Aunque Thompson está complacida con la renovada atención nacional a la actividad física en las escuelas, desea asegurarse de que los estudiantes y los maestros cuenten con las condiciones necesarias para tener éxito. Señaló que fomentar hábitos saludables y establecer una cultura que apoye la actividad física son clave para reintroducir la prueba.
"Si deseamos regresarla, primero necesitamos construir la infraestructura para que la experiencia sea positiva para los chicos", explicó Thompson. "De esa forma, estamos enseñando a los chicos cómo mantenerse físicamente activos y estar en buena condición física, de manera segura y motivados para hacer todas las cosas que llevan a un estilo de vida en el que eligen mantenerse activos".
En un estudio recientemente publicado, Thompson y sus colegas analizaron las leyes estatales como una manera de medir qué tan sólidos son los sistemas actuales de apoyo a la educación física. Los investigadores encontraron que cerca de la mitad de los estados del país – 24 de ellos – actualmente no cuentan con requisitos o recomendaciones para pruebas de condición física en sus escuelas públicas. Once recomiendan pruebas de condición física y solo tres las recomiendan anualmente.
Solo cinco estados exigen los 150 minutos por semana de educación física en la primaria, que recomienda el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, y solo el 74% de los estados requieren menos de 60 minutos por semana.
"¿Estamos realmente preparados para reinstaurar a nivel nacional la Prueba Presidencial de Condición Física? Creo que la respuesta más corta es que no estamos listos para hacerlo bien", indicó Thompson.
California requiere una evaluación pero su implementación no es uniforme
En California, a los estudiantes de escuelas públicas de lo quinto, séptimo y noveno grados se les requiere tomar la evaluación FitnessGram. La evaluación de este tipo más aplicada en Estados Unidos, la prueba FitnessGram, basada en evidencia científica, incluye una serie de exámenes que miden la capacidad aeróbica, composición corporal, fuerza, resistencia y flexibilidad muscular de los estudiantes.
FitnessGram se ha usado en California desde mediados de 1990, pero su implementación varía ampliamente en el estado. La evaluación – que ha sido administrada por maestros de educación física o de otras materias, enfermeras escolares o padres voluntarios – puede ser exhaustiva y reflexiva… o simplemente superficial.
"Cuando se hace de manera inadecuada, se hace rápido en uno o dos días, o los niños se hacen la prueba a sí mismos y otros niños registran los resultados y es una especie de desastre”, dijo Thompson. "En el peor de los casos, las pruebas ni siquiera se realizan; aunque algunos argumentarían que una mala implementación de las evaluaciones probablemente es peor que no hacerlas en absoluto".
Y luego surgen las preguntas sobre la utilidad real de la información. En el pasado, los distritos escolares enviaban resultados al estado, que agregaba las cifras a nivel escolar y hacía la información disponible al público. Sin embargo, desde 2020 existe una moratoria para reportar los resultados al estado debido a preocupaciones sobre la privacidad y la estigmatización.
A nivel nacional, los investigadores descubrieron que solo seis estados obligan a entregar los resultados de las pruebas a las agencias estatales y solo cuatro requieren que el público tenga acceso a ellos.
Sin la posibilidad de rastrear los resultados durante un tiempo en escuelas específicas, los científicos como Thompson no cuentan con la información necesaria para evaluar la efectividad de las políticas e intervenciones de educación física – o para iluminar y abordar desigualdades críticas.
"Las escuelas de California siguen haciendo pruebas; solo que no están reportando los resultados, lo cual realmente ha devaluado el sistema", agregó Thompson.
La experta señala el sistema escolar público de la ciudad de Nueva York como un contraejemplo. Los administradores no solo mejoraron la inversión en el sistema de educación física, sino que también desarrollaron "el mayor sistema de evaluación de condición física en todo el país", que requiere pruebas anuales para estudiantes de cuarto a duodécimo grado. Equipada con información a largo plazo, Thompson fue parte del equipo investigativo que demostró el valor de invertir en educación física.
"Pudimos desarrollar modelos causales avanzados y afirmar: ‘Sí, si se invierte en educación física, esto produce una diferencia real y significativa en la proporción de estudiantes que cumplen con los estándares de condición cardiorrespiratoria’", expresó.
La preparación a edad temprana y un sólido sistema de apoyo son cruciales para el éxito de las pruebas de condición física
El hijo de Thompson, estudiante de quinto grado, recientemente tomó la evaluación FitnessGram. A pesar de ser un chico atlético y competir en fútbol, baloncesto y lacrosse, aun así sintió “mucha ansiedad” durante la prueba, según Thompson.
La experta agradeció que el Distrito Escolar Unificado de Alameda tenga un maestro de educación física en su escuela que prepara adecuadamente a los estudiantes. En un escenario ideal, los maestros de todas las escuelas comenzarían a entrenar a los alumnos desde edades mucho más tempranas en las habilidades que se incluirán en las pruebas
"Para que, al iniciar el quinto grado, se empiecen a enfocar en esos componentes y a practicarlos durante todo el año", indicó Thompson, "para que, cuando tengan que tomar la prueba, los estudiantes estén bien familiarizados con ella —conozcan el protocolo, tengan confianza y puedan obtener muy buenos resultados".
En un mundo ideal, sugirió Thompson, una prueba nacional obligatoria de condición física vendría acompañada del apoyo sistemático correspondiente. Ella imagina una entidad a nivel federal que supervise la educación física en las escuelas —tal como ocurre con el programa nacional de almuerzos escolares— para garantizar que se imparta educación física de calidad de manera constante en los planteles, así como una oferta adecuada de maestros de educación física certificados.
De esta forma, esos maestros podrían comenzar a fomentar una cultura de actividad física saludable y buena condición física en escuelas de todo Estados Unidos.
Sin embargo, tal como concluyó el nuevo estudio sobre la preparación de los estados, todavía faltan muchos pasos para alcanzar esa visión ideal de una prueba nacional de condición física.
“Mientras no exista un programa sólido de educación física en el que realmente se enseñe a los estudiantes cómo realizar estas actividades, hacerlas bien y de manera segura, aplicar pruebas a gran escala probablemente causará más perjuicios que beneficios”, afirmó Thompson".
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