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No arriesgue su vida al consumir hongos silvestres

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HOLLISTER (UC)- Las lluvias invernales suelen presentar un riesgo típico de temporada: la intoxicación con hongos silvestres que anualmente resultan en miles de hospitalizaciones y varias decenas de muertes. Muchas de las víctimas son inmigrantes acostumbrados a consumir ese producto de la naturaleza en sus países de origen. No se percatan de las innumerables variantes que hay entre los hongos o champiñones.

"Ese es el mayor temor, sobre todo gente que viene de Michoacán, Oaxaca, Jalisco, que tienen la costumbre de ir a cosechar hongos en los bosques", advierte la asesora agrícola María De la Fuente, de Extensión Cooperativa de la Universidad de California. "Vienen aquí y no tienen el suficiente conocimiento micológico para distinguir los hongos, aunque sean muy pocas las variaciones pero definitivas, y entonces eso les causa problemas".

Sólo en el 2008, el Sistema de Control de Envenenamientos de California reportó 894 casos de intoxicación al ingerir hongos silvestres en el estado. Más de la mitad de las víctimas son niños. Por eso las autoridades de salud aconsejan extremar las precauciones con los hongos que surgen en los patios caseros luego de las lluvias de temporada.

Por su parte, la científica de Extensión Cooperativa de la UC aconseja la opción más segura: si les gustan los hongos o champiñones, consuma los que se cosechan bajo estrictas medidas de seguridad.

"Es mejor ir al mercado a comprar los hongos de alguien especializado en cosecharlos", dijo la asesora agrícola. Según ella, estos se producen bajo normas de seguridad y responsabilidad similares a las de otros comestibles que se encuentran en el mercado.

El estudio de los hongos comestibles ha ocupado la mayor parte de la vida profesional de María De la Fuente; a mediados de los años 80, ella tuvo la oportunidad de estudiar en el Centro de Entrenamiento para Productores de Champiñones, en Horst, Holanda; luego, en sus estudios de doctorado en fitopatología se especializó en hongos del suelo. Aun así, ella recalca que no podría determinar, a simple vista, si un hongo silvestre es comestible.

"No me considero una experta en hongos silvestres, pero conozco un poquito más de la parte anatómica y fisiológica de un hongo para distinguirlo; yo tampoco me arriesgo", dijo.

La diversidad y las condiciones en que se reproducen los champiñones silvestres aumentan su peligrosidad. Y eso se complica debido a las diferencias fisiológicas de quienes los consumen.

"Siempre hay no solamente muchas variaciones minúsculas entre los hongos que a veces no es fácil de visualizarlas, sino que también hay variaciones en nuestra sensitividad, en nuestra capacidad enzimática para degradar ciertas sustancias", explicó la experta refiriéndose al impacto de los hongos silvestres en algunas personas.

"Muchos hongos, por ejemplo, que a ti te caen bien, a mí me caen mal. Hay una gran diferencia en la sensitividad o los niveles de sensitividad hacia el hongo", remarcó De la Fuente.

"El problema con los hongos no es nada más que te caiga mal al estómago; causan mucho daño al hígado. Y entonces de ahí te puedes morir, por el daño al hígado que te causaron si no eran comestibles, que no estás ingiriendo el apropiado", añadió.

La experiencia de De la Fuente ayudó a incrementar la producción de hongos comestibles en el estado y, de paso, aprovechar la enorme cantidad de desechos orgánicos con ese fin.

En los años 90, ella creó programas para aprovechar desechos de jardinería, en ese entonces la carga principal en los basureros públicos del condado de Santa Clara, para producir hongos comestibles. "A nivel nacional, California es el estado número dos que produce hongos comestibles", dijo.

De la Fuente hace ver que aunque entre los aficionados a los hongos silvestres se ha desarrollado una enorme cantidad de conocimientos para identificar los tóxicos de los que no lo son, para la mayoría de las personas consumirlos puede resultar mortal.

"Muchas especies  venenosas pueden semejar la apariencia de especies comestibles. Son tan similares que sólo el ojo experto de un micólogo puede percibir las diferencias generalmente microscópicas", señaló. Por eso, ella recalca su advertencia de no consumir champiñones silvestres.

"El problema a veces no es sólo que nos arriesguemos, sino que lo ves tan fácil y que dices, 'bueno hay que aprovechar la bondad de la naturaleza', y tráetelo a la casa y lo cocinamos, sobre todo gente que no tiene suficientes recursos y están buscando siempre donde ahorrar un dólar por aquí y por allá. Pero es mucho más valiosa la vida que ahorrarte el dólar", enfatizó la asesora agrícola de la UC.