Un grupo de personas frenta a una pila de composta.
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Cómo la basura orgánica ayuda a producir alimentos y ahorrar agua

Cuando llegas al relleno sanitario Frank R. Bowerman en la ciudad de Irvine y observas esos enormes montículos color café, lo último que imaginas es que se trata de materiales que algún día ayudarán a producir alimentos, conservar agua y restaurar terrenos afectados por incendios forestales.

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Maquinaria que se utiliza para procesar composta.

A simple vista, las gigantescas pilas de abono o composta y corteza parecen solo tierra acumulada. Sin embargo, detrás de ellas existe un proceso fundamental para la agricultura, la salud del suelo y la reducción de residuos orgánicos.

Para mostrar ese proceso de cerca, Natalie Levy, asesora de Salud de Suelos y Manejo de Materiales Orgánicos de Extensión Cooperativa de la Universidad de California en Irvine para los condados de Los Ángeles, Orange y San Diego, organizó una visita al relleno sanitario que se ubica a pocos minutos del Centro de Investigación de la Costa Sur de Agricultura y Recursos Naturales (UC ANR) en Irvine.

La llegada fue inesperada. Detrás de modernas urbanizaciones, lo último que uno imagina encontrar es un relleno sanitario. No hay malos olores ni la sensación típica de un sitio de desechos. Desde lo alto del recorrido, incluso se alcanza a observar el océano Pacífico y parte del paisaje urbano que caracteriza al Condado de Orange.

Al recorrido asistieron educadoras de nutrición de los condados de Riverside y San Bernardino, integrantes del Programa de Maestros Jardineros entre otros.

Un grupo de personas visitó el relleno sanitario de la ciudad de Irvne.

Durante la visita, fue posible aprender sobre el proceso mediante el cual residuos de jardinería, ramas, madera triturada y otros materiales orgánicos son transformados en abono y corteza que posteriormente son utilizados en jardines, paisajes urbanos y sistemas agrícolas.

“Estamos alimentando microorganismos. La composta es realmente un proceso microbiano”, explicó Levy. Bacterias y hongos descomponen materiales ricos en carbono, como ramas trituradas y cartón, junto con materiales ricos en nitrógeno, como recortes de césped y residuos de café, para producir un material capaz de mejorar significativamente la salud del suelo.

De acuerdo con Levy, uno de los principales beneficios de la composta es que mejora la estructura del suelo y aumenta su capacidad para retener humedad.

“Cuando incorporamos composta al suelo, éste puede almacenar más agua y reducir la necesidad de riego frecuente”, explicó la experta.  En una región como el sur de California, donde la conservación del agua es una prioridad constante, esta práctica puede generar beneficios importantes tanto para agricultores como para jardineros domésticos.

De la nutrición a la composta

Para las educadoras de nutrición, la visita ofreció una oportunidad para comprender mejor lo que sucede con los alimentos una vez que salen de la cocina y cómo reducir el desperdicio desde el hogar.

Daniela Vega, educadora de nutrición para adultos del Programa de Educación Ampliada en Nutrición (EFNEP) del Condado de San Bernardino. Vega explicó que la experiencia le permitió ampliar sus conocimientos sobre compostaje y responder mejor a preguntas que frecuentemente recibe de las familias sobre qué hacer con alimentos que ya no pueden consumirse.

“Aprendí que desde casa podemos aportar un poco para cuidar el mundo en el que vivimos”, dijo Vega. “Es importante entender qué sucede con los alimentos que desechamos y cómo podemos reducir el desperdicio”.

La educadora señaló que temas relacionados con el desperdicio de alimentos suelen surgir durante sus talleres de nutrición y seguridad alimentaria. Comprender cómo los residuos orgánicos pueden transformarse en composta le permitirá ofrecer más herramientas a las familias interesadas en reducir su impacto ambiental.

Todo comienza en casa

Sin embargo, el éxito del compostaje depende de algo tan sencillo como separar correctamente los residuos en el hogar.

David Tieu, administrador del Frank R. Bowerman Landfill explicó que la recuperación de materiales orgánicos comienza mucho antes de que lleguen a las instalaciones.

“Todo comienza con la separación adecuada de los residuos en el hogar”, señaló. “Los materiales deben colocarse en los contenedores correctos para que puedan ser recolectados y procesados adecuadamente. De lo contrario, terminarán en el relleno sanitario, y eso es precisamente lo que queremos evitar”.

Cuando los residuos orgánicos no son separados correctamente, terminan mezclados con la basura común y enviados al relleno sanitario, perdiendo la oportunidad de convertirse en composta que podría beneficiar jardines, paisajes urbanos y sistemas agrícolas.

Para Levy, la creciente atención que recibe la composta es una señal alentadora.

Maquinaria manejando basura.

“Creo que cada vez más personas entienden qué es la composta y cómo utilizarla”, comentó. “La composta es una herramienta importante para mejorar la salud del suelo, conservar agua y construir sistemas más resilientes”.

Al finalizar el recorrido, muchos asistentes coincidieron en que la composta es mucho más que materia orgánica en descomposición. Detrás de cada pila de color café existe una cadena de esfuerzos que comienza en los hogares, continúa en instalaciones de reciclaje y compostaje, y termina fortaleciendo la salud de los suelos, conservando agua y ayudando a producir alimentos.

Lo que para algunos es basura, para otros representa una oportunidad de devolver vida al suelo y construir comunidades más resilientes frente a los desafíos ambientales del futuro.