
Centro de UC ANR ayudará a optimizar la producción de té, la cual ofrece mayor ganancia en menos superficie
Cada taza de té comienza mucho antes del primer sorbo. Detrás de su aroma y del momento de calma que ofrece, hay una historia que empieza en el campo.
El té es la segunda bebida más popular del mundo, después del agua.
En California, investigadores de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California (UC ANR) exploran el potencial del cultivo del té y las oportunidades que este podría generar para el futuro agrícola del estado.
La curiosidad sobre esta posibilidad fue lo que atrajo a Stan Ishii y a decenas más al evento del Día del Té, que se llevó a cabo en el Centro Kearney de Investigación y Extensión (REC) de la Universidad de California, recientemente.
Ishii, quien ha cultivado naranjas, pistaches y uvas durante 60 años en el Valle de San Joaquín, expresó que “si están cultivando té en esta región árida, me pregunto si ha funcionado. Siempre he asumido que el té se cultiva en un ambiente más húmedo – como el sureste de Asia y áreas como esa”.

Esa y muchas otras preguntas fueron respondidas por especialistas de UC ANR durante el evento citado.
“El té podría convertirse en uno de los cultivos estrella del futuro de la agricultura en California porque es un cultivo de alto valor y resiliente al clima”, afirmó Atef Swelam, director de los centros REC en Kearny y el Oeste (ambos operados por UC ANR). “Hemos observado que el té crece increíblemente bien aquí, bajo el clima mediterráneo de California”.
Swelam resaltó el creciente interés por el cultivo y la producción de té en el Valle de San Joaquín y el resto del estado.
“En Estados Unidos, alrededor de 160 millones de personas beben té – casi la mitad de la población – esto significa que tiene un gran potencial aquí”, indicó Swelam. “Y a pesar de ellos, no se cultiva localmente; Estados Unidos importa alrededor de 6 mil millones de dólares en té al año”.

El experto visualiza al té como parte de la solución para los productores agrícolas que deben generar mayores ingresos con menos superficie cultivable bajo la Ley de Gestión Sostenible de las Aguas Subterráneas. La ley se implementará en 2040 y se calcula que, con ello, desaparecerán un millón de acres de superficie agrícola (mayormente en el Valle Central). Por lo tanto, se anticipa que el cultivo de té – especialmente el de alta calidad – podría ayudar a los agricultores a mantenerse a flote.
“De acuerdo con estadísticas publicadas, el té puede generar ingresos en una misma superficie cinco veces más que los cultivos tradicionales”, dijo Swelam.
¿Serán las condiciones del Valle Central las apropiadas para el cultivo de té?
Al citar un poco de la historia del té, Jacquelyn Gervay-Hague, investigadora de UC Davis, mencionó que alrededor de los años 60, Lipton, el gigante del té, financió una investigación dirigida por el profesor de UC Davis, Karl Ingebretsen, quien identificó varios cultivares que podían crecer bien en el ambiente del Valle Central.

“No hay duda de que, entre las variedades seleccionadas, ese té puede crecer muy bien aquí en California”, mencionó Gervay-Hague durante el evento. Ella también es profesora emérita del Departamento de Química.
El estudio de Lipton culminó en 1980, pero la investigación se reactivó en 2017, cuando Gervay-Hague plantó varios esquejes clonados para estudiar los cambios químicos en las plantas de té. Entre las 21 variedades probadas, la científica identificó varias que sobresalían. Al mismo tiempo, desarrolló algunas buenas prácticas que compartió con la audiencia durante el Día del Té.
A diferencia de lo que se creyó durante la investigación de 1960, según la cual las plantas de té requerían grandes cantidades de agua para mantener condiciones húmedas, Gervay-Hague aseguró que el té puede sobrevivir con riego por goteo.
“En otras partes del mundo, demasiada lluvia puede destruir las plantas de té, por lo que hay que recoger las hojas cuando no están muy mojadas”, explicó Gervay-Hague. “Así que, dado que vivimos en un clima seco, contamos con plantas que crecen bien aquí”.
Una prueba de ello es la finca de té Redwood, que, aparentemente, es la operación de cultivo comercial de té más exitosa de California. Durante una entrevista en su granja de té en el área de Stockton, el propietario, Patrick Sunbury, señaló que las condiciones áridas ofrecen otra ventaja.
“No tenemos que usar fungicidas debido al clima seco, lo cual es muy bueno — muchos cultivadores de té en otras partes del mundo tienen que usar grandes cantidades de fungicidas”, dijo Sunbury, agregando que la cafeína del té también actúa como un disuasivo natural contra plagas.
Estudio en California sugiere el potencial de ganancia en superficie pequeña
El mercado de té de alta calidad es donde Sunbury encontró su nicho. Tras ser diagnosticado con una condición neurológica, Sunbury, arquitecto paisajista, no pudo continuar trabajando durante largas horas frente a la computadora. Fue así como buscó otra forma de obtener ingresos sembrando cultivos en una parcela familiar de medio acre.

Se decidió por el té, aunque confiesa que nunca lo había bebido antes de convertirse en cultivador el 14 de febrero de 2020, cuando plantó sus primeras plantas y levantó su primera cosecha en 2024.
“La parte más difícil es que no hay ningún tipo de guía; si deseas plantar uvas, puedes acudir a un asesor de Extensión Cooperativa de la UC y te puede decir qué cultivares quieres, cómo preparar el campo y qué tipo de enmiendas usar en el suelo”, manifestó. “Pero esto es algo en lo que no existe infraestructura ni una base sólida de conocimientos”.
A lo largo de los años, Sunbury ha identificado los cultivares específicos que mejor se adaptan a su terreno y ha establecido su propio centro de procesamiento, donde puede producir tés blancos, verdes, oolong y negros. Todos provienen de la misma planta, Camillia sinensis, pasados por un espectro de oxidación.
Sus clientes pueden probar todos los tipos de té convirtiéndose en miembros del Club de Té de Sunbury – o comprarlos directamente en su sitio web. También participa en eventos como el Terra Madre y el Festival Internacional del Té de San Francisco.
“La planta del té puede ser relativamente exigente”, expresó Sunbury cuando se le pidió un consejo para los nuevos cultivadores. “Trátala con un poco de paciencia y percepción; asegúrate de empezar a baja escala y expandirte gradualmente conforme aprendes estas lecciones”.
La demanda por el té puede crecer con un cambio cultural y generacional
Según Sunbury, además del alto costo de establecerse, otro reto para lograr la rentabilidad es la limitada demanda de té de alta calidad, pues, según explicó, mientras que el paladar estadounidense por el café se ha vuelto más sofisticado en las últimas décadas, el gusto del mercado masivo por el té aún no está del todo desarrollado.

Por su parte, Alex Ng – profesor del Colegio de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad Nacional Chung Hsing de Taiwán – habló durante el evento sobre las raíces de la cultura del té y la evolución que ha experimentado la industria del té en la isla. Ng indicó que el mercado nacional del té en Estados Unidos se vería beneficiado por una apreciación cultural más profunda de esta bebida.
“El té une a la gente; cuando lo disfrutas, siempre quieres compartirlo con tus amigos y familia”, dijo Ng. “En Taiwán, creemos que el té es más que una bebida – hay mucho significado cultural en él: ¿La forma en que incorporas el té en tu comportamiento social, en tu vida diaria? Eso es muy importante”.
Ng, “artista certificado del té”, explicó a los participantes del Día del Té cómo usar sus cinco sentidos para saborear la experiencia de beber té y enseguida los asistentes pudieron probar una variedad de tés de Taiwán y California.
La mano de obra podría representar una barrera para cultivar té a escala
Los participantes del evento visitaron un invernadero donde se preparan plantas en macetas para el campo de cultivo, así como una parcela de un cuarto de acre con hileras de 21 cultivares diferentes bien establecidos y listos para ser cosechados. Ryan Puckett, empleado del REC de Kearney, les mostró un cosechador manual de té recién adquirido, una herramienta similar a una podadora de setos que podría ahorrar tiempo a los productores agrícolas.

Los requisitos de mano de obra intensiva representan un alto costo en la producción de té de alta calidad. Basada en su experiencia, Gervay-Hague mencionó que la tarea que más tiempo consume es la cosecha de la hoja del té, ya que un trabajador experimentado puede tardar una hora en recolectar una libra de hoja de primera calidad (la cual produce solamente un cuarto de libra de té seco)
Gervay-Hague ve la actual falta de infraestructura para producir té en California como una oportunidad para crear y aplicar técnicas de vanguardia en este campo, que aún está en sus inicios y lograr que la cosecha y el procesamiento sean lo más eficientes y rentables posible.
Algo clave será analizar y comparar los costos y beneficios de una cosecha mecánica o manual.
Requisitos de riego para la producción de té, entre las preguntas más apremiantes
La necesidad de agua es, por supuesto, una preocupación latente en el Valle Central.
Los expertos de UCCE involucrados en este proyecto están en busca de los enfoques más eficientes en cuanto a métodos de riego.
Mientras tanto, en el REC de Kearney, las mil plantas que crecen en el campo y las tres mil en los invernaderos han mostrado un desarrollo tan favorable que Swelam planea plantar un acre y medio adicional de té. El experto trabajará junto con investigadores de UC ANR para probar diferentes variedades a fin de determinar cuáles son las mejores condiciones de suelo, prácticas de riego, estrategias de control de enfermedades y plagas y la mecanización del cultivo de té.
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