Vid en cultivo.
Noticias
Article

Trabajadores agrícolas que alimentan al país enfrentan inseguridad alimentaria

En el Valle Central de California, trabajadores agrícolas indígenas ayudan a producir los alimentos que llegan a las mesas de millones de familias en Estados Unidos. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de California revela una fuerte paradoja: muchas de estas familias enfrentan dificultades para asegurar su propia alimentación.

Manos cultivando zanahorias.
Trabajadores agrícolas migrantes indígenas durante una jornada en el Valle Central de California. Un nuevo estudio documenta altos niveles de inseguridad alimentaria y otras carencias entre comunidades que desempeñan un papel esencial en la producción de alimentos del estado. Foitografía de archivo.

Una reciente investigación publicada en el Journal of Immigrant and Minority Health encontró que el 72.5% de los hogares de trabajadores agrícolas migrantes indígenas de Oaxaca incluidos en el estudio podía consumir solamente una comida completa al día o menos, mientras que el 35% vivía en condiciones de vivienda inadecuadas.

El estudio, publicado el 22 de julio de 2026, analizó las condiciones de 40 hogares de trabajadores agrícolas indígenas oaxaqueños en el Valle Central de California entre 2022 y 2023. Los investigadores señalan que, a pesar de que estas comunidades representan una parte importante de la fuerza laboral agrícola migrante en California, continúan siendo poco estudiadas.

Para realizar la investigación, académicos de la Universidad de California trabajaron junto con investigadores comunitarios y utilizaron el Self-Reliance Index (SRI), una herramienta diseñada para evaluar la capacidad de los hogares para satisfacer sus necesidades básicas y avanzar hacia una mayor autosuficiencia.

El estudio es el primero en utilizar este índice entre trabajadores agrícolas migrantes indígenas.

Los resultados mostraron una situación de vulnerabilidad que va más allá de la alimentación.

Según los datos recopilados, el 48% de los hogares reportó poder consumir solamente una comida completa al día, mientras que otro 25% señaló que podía comer, pero únicamente una comida parcial. Algunas familias describieron dietas extremadamente limitadas, que podían incluir hierbas acompañadas de tortillas y sal.

En materia de vivienda, el 35% de los participantes reportó condiciones inadecuadas. Las familias describieron problemas como hacinamiento, aumentos en el costo de la renta y sistemas de calefacción o aire acondicionado que no funcionaban correctamente.

La inestabilidad laboral también apareció como una preocupación importante. El 73% de los participantes reportó empleos temporales o estacionales, y las mujeres enfrentaban obstáculos adicionales para trabajar debido a la falta de acceso a servicios de cuidado infantil.

Para los investigadores, estos resultados muestran las contradicciones que enfrentan algunos de los trabajadores esenciales del sistema alimentario.

California desempeña un papel central en la producción agrícola de Estados Unidos, pero quienes trabajan directamente en los campos pueden enfrentar al mismo tiempo inseguridad alimentaria, vivienda inestable y empleos precarios.

Los autores señalan que los resultados resaltan la necesidad de políticas y programas que mejoren el acceso a alimentos y las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas indígenas migrantes.

La investigación utilizó un enfoque colaborativo entre académicos y miembros de la comunidad. Las preguntas cualitativas adicionales fueron desarrolladas junto con el Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño. Según los investigadores, esta colaboración ayudó a generar confianza, aumentar la participación y facilitar respuestas en varios idiomas.

Entre los autores se encuentran Hannah R. Thompson y Katharina C. Fiedler, del Nutrition Policy Institute de UC Agriculture and Natural Resources; Graciela Chong y Seth M. Holmes, de UC Berkeley; y Armando Celestino Ventura, del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales California (FIOB).

La investigación recibió apoyo de la National Science Foundation mediante el proyecto Essential Workers in the US Food System, así como de los proyectos FOODCIRCUITS y AgriHeat.