En la fotografia aparece la maleza jopo entre las plantas de tomate.
Blog de Alimentos
Article

La industria del tomate toma las medidas necesarias para detener la propagación de maleza parasitaria

La limpieza del equipo agrícola es parte de estas medidas  

Por primera vez, durante la pasada temporada de cosecha, la industria del tomate para procesamiento en California acordó adoptar medidas voluntarias —incluyendo la limpieza de equipos y protocolos de notificación— para detener la propagación del jopo ramificado, una maleza parasitaria, que se adhiere a las raíces y chupa los principales nutrientes.

Estas medidas evitarán la asignación de cuarentenas y posible destrucción de los cultivos que resulten infectados por la maleza parasitaria. 

Las diminutas semillas de la maleza pueden ser más pequeñas que los condimentos finamente molidos, permanecer latentes en la tierra durante décadas y ser dispersadas por el viento, el calzado y otros medios. Su resurgimiento en 2017 en el condado de Yolo amenaza la productividad de una industria que produjo 1,600  millones de dólares en 2024.

La Universidad de California en Davis, en conjunto con la industria, las autoridades federales y reguladores estatales, juega un papel importante en la investigación para erradicar el jopo ramificado al probar y desarrollar directrices sanitarias de campo para las cosechadoras de tomate y otro equipo agrícola. Los investigadores también evalúan tratamientos con herbicidas, métodos para deshierbar, detectar las malezas e impedir que afecten los cultivos. 

Image
La maleza jopo crece entre plantas de tomates.
El jopo enramado crece entre los tomates en un campo de investigación. Fotografía por Jael     Mackendorf, UC Davis
Cosechando con condiciones 

Bajo los reglamentos de cuarentena del estado, cualquier detección del jopo requería la destrucción del campo antes de la cosecha. Con las nuevas directrices, los agricultores pueden cosechar si se adhieren a ciertas prácticas administrativas, incluidos los estándares de limpieza del equipo desarrollados por la Junta (para combatir) del Jopo de California, que se formó en 2024 para asesorar al Departamento de Alimentos y Agricultura.

“Existen mil acres que están reportados en la actualidad, pero sabemos, por lo que hemos observado, que es mucho más que eso”, manifestó Cassandra Swett, patóloga de las plantas de UC Davis, quien dirige los esfuerzos para desinfectar el equipo que se usa en el campo. “Hay dos objetivos principales: reducir el impacto económico del jopo en los agricultores de la región afectada, permitiéndoles cosechar y, al mismo tiempo, mantenerlo fuera de las regiones donde todavía no existe”.

En el 2025, casi todos los agricultores y procesadores del estado aceptaron acuerdos de cumplimiento en materia de limpieza y notificación y se anticipa que este año se los requiera el Departamento de Alimentos y Agricultura de California, dijo Zach Bagley, director administrativo del California Tomato Research Institute (Instituto de Investigación del Tomate de California), el cual ha trabajado en asuntos para el control del jopo desde 2018.

“En general, esto es visto como algo positivo para la industria”, indicó Bagley. “La necesidad de aplicar medidas de saneamiento no solo se debe a la biología de esta maleza y a lo que ocurre en el campo, sino también a factores regulatorios”.

Asimismo, este año todas las plantas procesadoras de tomate del estado aceptaron construir estaciones de lavado en sus instalaciones o adoptar protocolos de limpieza para la temporada de 2026, a fin de ayudar a detener la propagación a través de los remolques utilizados durante la cosecha.  

“Nunca podemos garantizar al 100 por ciento que no vayamos a mover semilla, pero podemos hacer el mejor intento para mantenerla fuera de los campos de cultivo donde sabemos que tenemos un problema y allí es donde entra la investigación”, dijo Bagley, cuya organización ayuda a financiar la investigación de UC Davis relacionada con el problema.

Image
Foto de una estación de lavado compuesta por una estructura de metal
Ejemplo de una estación de lavado. Fotografía cortesía de UC Davis
La eficacia y el momento adecuado son clave  

Swett, junto con fabricantes del Department of Biological and Agricultural Engineering (Departamento de Ingeniería Biológica y Agrícola), un asesor agrícola de Extensión Cooperativa y otros de la industria, trabaja en prototipos de equipos de desinfección, evaluando el tamaño de la boquilla, la presión del agua, la orientación del chorro y otros factores.

Limpiar no es una tarea simple y consiste en eliminar todos los residuos mediante una limpieza física y desinfección. La combinación correcta de retiro de residuos, seguida de una desinfección, puede reducir sustancialmente el riesgo de propagación, manifestó Swett.

El objetivo es abarcar la parte superior y el área alrededor del tractor y retirar el lodo, la tierra, el material vegetal y cualquier otra cosa que pueda recoger y transportar las semillas de jopo. Algunas versiones de estos prototipos de sistema de limpieza se encuentran en el campo, mientras que otras ruedan debajo del equipo. 

“Esta maquinaria funciona las 24 horas del día”, mencionó Swett. “Tomarse ese tipo de inactividad para limpiar la maquinaria está realmente afectando los tiempos de cosecha”.

En la actualidad, limpiar una cosechadora de tomates puede tomar horas, pero la industria espera que la limpieza dure menos de una hora para satisfacer las necesidades de mano de obra, costos y logística.  “Uno de los impulsores de este trabajo ha sido: ‘¿Cómo podemos hacerlo más rápido pero a la vez ser aceptable al final del día?’”, expresó Bagley.

El ingeniero agrícola Dan Frank y la asesora de cultivos Patricia Lazicki desarrollaron y están probando prototipos de sistemas automatizados que ayudan a limpiar más rápido y de manera más completa, dijo Swett.

Image
La foto muestra la parte inferior de una cosechadora cubierta de lodo y material vegetal.
En la foto se aprecia suciedad, lodo y restos de plantas en una cosechadora de tomates. Fotografía cortesía de UC Davis
Una idea más clara

Antes de los acuerdos de cumplimiento del jopo, era difícil determinar cuántos de los 185 mil a 250 mil acres de cultivo de tomate podrían estar infectados, porque reportarlo podría significar perder todo un cultivo y el dinero invertido en plantar, riego y otros esfuerzos, sin la esperanza de que el seguro cubriera estas pérdidas. 

Los acuerdos han cambiado eso, aseguró Brad Hanson, profesor de ciencias de las plantas de Extensión Cooperativa, quien es miembro ad hoc de la Junta para el Control de Jopo.

“Con el riesgo de una cuarentena de cultivos fuera de la mesa  para los productores que están bajo acuerdos de cumplimiento, podemos hablar del problema con total apertura”, indicó Hanson. La parte de sacar esto a la luz ha sido muy útil, porque durante los últimos cinco años hemos estado realmente en la oscuridad”.

Ahora se trata de trabajar hacia una solución común, dijo Neil McRoberts, patólogo de las plantas de UC Davis, quien investiga formas de apoyar la salud de las plantas y reglamentos. También es miembro sin derecho a voto de la junta y está familiarizado con las plagas que han causado un daño extenso a otros cultivos. Con el jopo, la atención se centra en la maleza antes de que se propague a otros campos en California y, potencialmente, a otros cultivos como las zanahorias, papas y girasoles. 

“Me siento optimista porque los problemas se están abordando desde una etapa muy temprana”, agregó el experto.

Este artículo se publicó primero en el sitio web UC Davis news.

To read this content in English, click here