
Extensión Cooperativa de UC explora la posibilidad de usar a los caninos para detectar y controlar poblaciones de ratas y ratones
Un nuevo aliado en el combate a las plagas de roedores tiene cuatro patas y pelambre espeso. Se le conoce como el “mejor amigo del hombre” y pronto podría convertirse en el “mejor amigo del agricultor”.
JJ, un perro de la raza labrador (amarillo), cuya capacidad para detectar la presencia de roedores, específicamente ratas y ratones, asombró a los asistentes a la Conferencia sobre Plagas de Vertebrados 2026, realizada en San Diego, California.
Durante siete años, JJ ha contribuido con su olfato a Working Dogs for Conservation, una organización internacional sin fines de lucro. Además de rastrear especies raras o invasivas en entornos naturales, la organización entrena perros rescatados para el manejo integrado de plagas en entornos construidos por el ser humano.
La especialidad de JJ es la detección de roedores. Su entrenador, Mark Vick, explicó que “los perros nos brindan información basada en olores que va más allá de lo que podemos ver”. “El superpoder de un perro es la forma en que interpreta y comunica esa información de modo que podamos realmente usarla”.

Los asistentes a la citada conferencia pudieron ver las habilidades de JJ en acción durante su recorrido a una granja propiedad de Mellano & Company, productora de flores en el condado de San Diego. Su dueño, Mike Mellano, indicó que su granja tiene un problema con roedores. Mordisquean las mangueras de riego en los campos de cultivo, lo que reduce las ganancias del negocio.
“Una vez que las mastican, la integridad del sistema se pierde. Tenemos fugas. Se pierde la uniformidad. Hay exceso de agua. Mal desempeño del cultivo. Bajos rendimientos”, expresó Mellano. “Las plagas de vertebrados son un gran problema y están empeorando”.
Mellano, un colaborador de muchos años de Agricultura y Recursos Naturales de UC y director de la UC President’s Advisory Commission on Agriculture and Natural Resources (Comisión Asesora del Presidente de UC sobre Agricultura y Recursos Naturales), se muestra entusiasmado con las nuevas prácticas de manejo de plagas. A menudo realiza investigación junto a Niamh Quinn, asesora de Extensión Cooperativa de UC en interacciones entre humanos y la vida silvestre, quien organizó el recorrido de campo.

Soy un científico; me encanta la ciencia”, manifestó Mellano, quien tiene un doctorado en patología de las plantas. “Trabajar con los investigadores de UC nos permite probar nuevas ideas que pueden mejorar el manejo de plagas al mismo tiempo que protegemos el medio ambiente”.
Cuando Quinn propuso traer al perro detector a la granja, Mellano se mostró dispuesto. California aprobó, en los últimos cinco años, las leyes AB 1298, AB 1322 y AB 2552, que prohíben el uso de rodenticidas anticoagulantes de segunda generación para reducir el envenenamiento no intencional de la fauna silvestre. Pero los roedores no se alejan por sí solos, por lo que Mellano busca otras estrategias de control.

Quinn dijo que el uso de perros es una solución que vale la pena estudiar, porque ellos pueden ayudar a identificar la actividad de los roedores antes de que se convierta en una infestación y los administradores de las tierras a depender menos en medidas altamente toxicas.
“Sabemos que los perros pueden hacer cosas fantásticas, ¿verdad? Los hemos visto olfatear cáncer, COVID y bombas”, señaló Quinn. “Los perros tienen potencial”.
Vick y JJ comenzaron su demostración en la entrada de un bungalow de la propiedad agrícola. Mientras recorrían el perímetro del edificio, JJ se concentró por completo en su tarea.
“Todo está en las señales sutiles”, dijo Pete Coppolillo, director ejecutivo de Working Dogs for Conservation. “Mientras observas trabajar a JJ, puedes ver que levanta y luego baja la nariz. Se le paran las orejas o simplemente empieza a mover la cola”.
Vick sabe interpretar a su compañero canino después de tantos años trabajando juntos. Por un momento, el perro se detuvo frente a una pared y llamó la atención de Vick hacia un pequeño agujero que daba al interior del edificio. Pero según la señal de JJ, ese rastro ya estaba frío.
“Los roedores dejan rastros de olor complejos a medida que se desplazan por paisajes y estructuras. Había olor aquí… pero en este momento no es una entrada activa”, dijo Vick.
Según el comportamiento de JJ, Vick cree que los roedores utilizaron anteriormente ese punto de acceso para entrar al edificio y luego se refugiaron adentro, donde encontraron alimento. La demostración terminó ahí, dejando a los asistentes —y a JJ— con ganas de más.
“Quiere entrar al edificio”, indicó Vick, conteniendo a JJ para evitar que subiera las escaleras y continuara con su trabajo.

Después de que los asistentes se fueron, JJ se salió con la suya. Su nariz llevó al equipo a unas cajas de material apiladas en la esquina y, le atinó.
“Después de mover esos artículos, pudimos llegar a la fuente”, dijo Vick.
Detrás de la pila de cajas encontraron una abertura grande alrededor de una tubería, donde los roedores habían agrandado el hueco. A un lado había otro orificio. El aislamiento alterado y el espacio hueco dentro de la pared sugerían que esa era una de las principales áreas de anidación y acceso.
“A este punto, quedó claro cómo se mueven a través de la estructura y dónde deben centrarse los esfuerzos de control”, mencionó Vick.

“Las demostraciones de campo como esta, son el sello distintivo del enfoque de Extensión Cooperativa para resolver el problema”, manifestó Quinn, la organizadora del evento. “Estaba tratando de abrirle los ojos a la gente sobre un manejo alternativo de los roedores”.
De acuerdo con Quinn, la detección de ratas no es la única función de los perros. En los últimos años, se ha dado una proliferación de compañías exterminadoras de ratas, que entrenan a los perros para atraparlas y matarlas. (Uno de los contactos de Quinn ha logrado atrapar 300 ratas en una sola noche con la ayuda de dos perros.)
Aunque los perros que atrapan ratas han existido durante siglos, Quinn cree que la presión del público para limitar el uso de rodenticidas le está otorgando a la labor de los perros una nueva relevancia.
“Es algo de la vieja escuela que se está convirtiendo en la nueva escuela”, indicó Quinn.
“Nuestra caja de herramientas para el manejo integrado de plagas se está volviendo cada vez más limitada debido a la legislación sobre pesticidas en California. Es importante explorar la viabilidad de las herramientas alternativas”, agregó Quinn. “Pero necesitamos saber si funcionan”.
La experta de UCCE ha solicitado subsidios para realizar más estudios que determinen la eficiencia de este método.
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