Division of Agriculture and Natural Resources

Investigación sobre irrigación y prácticas agrícolas

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Optimización del agua para reducir la lixiviación

Mark Bolda, asesor agrícola de Extensión Cooperativa de UC en el condado de Santa Cruz; Michael Cahn y Richard Smith, asesor agrícola de UCCE en el condado de Monterey y Tim Hartz, especialista de UCCE en el Departamento de Ciencias de Plantas de UC Davis, estudian la cantidad de agua de riego que se aplica con el fin de controlar la lixiviación de nitrato en los campos de lechuga, espinacas, brócoli y fresas. Los científicos están tratando de determinar, para cada cultivo, la cantidad óptima de agua que las plantas necesitan para producir frutas y verduras de calidad mientras se reduce el nivel de lixiviación. En el caso de la lechuga, han logrado mejorar la eficiencia en la irrigación mediante el uso de información sobre evapotranspiración y las propiedades del suelo para retener el agua, con el fin de calcular un horario de irrigación que pueda mantener una producción agrícola deseable, a la vez que se reduce la filtración profunda del agua.

Ajustar la longitud del campo de cultivo puede ayudar a reducir los niveles de irrigación

En su investigación sobre cómo los operadores de lecherías pueden reducir la aplicación de agua en sus cultivos, Larry Schwankl, especialista de Extensión Cooperativa de la UC en el Centro Kearny de Extensión e Investigación Agrícola, ha descubierto que si se logra evitar que el agua se filtre en menores cantidades, esto puede reducir el impacto en las aguas subterráneas. Con la irrigación por surcos, la parte del campo de cultivo más cercana a la fuente de agua tiende a ser irrigada en exceso para cuando suficiente cantidad de agua llega a la parte más lejana del campo. Debido a que las granjas lecheras son irrigadas con una mezcla de agua de estiércol rica en nutrientes y agua de riego, la cabeza del campo también recibe más nitrógeno de manera desproporcionada. El experto descubrió que al usar campos más cortos, es por mucho la mejor manera de reducir la cantidad de agua que se aplica. “Hacer este cambio no es algo que sea barato o fácil”, señaló Schwankl. “Los campos más cortos dificultan las prácticas culturales y reducen el espacio para cultivar”. Sin embargo, este cambio tiene un impacto dramático: con surcos más cortos, el agua aplicada por acre se redujo casi a la mitad. Además, el agua de estiércol se aplica con frecuencia al agua fresca como parte de la irrigación en lecherías y prácticas de fertigación, así que al poder reducir el agua que se aplica también se reduce de manera significativa la cantidad de nitrógeno aplicado.   

La labranza de conservación podría ayudar a agricultores a usar una mayor cantidad de nitrógeno en las lecherías

Si las granjas lecheras pudieran cultivar más ensilage, quizás podrían también tomar más nitrógeno del estiércol y el agua de laguna y extraerlo de los materiales de alimentación. Jeff Mitchell, especialista de Extensión Cooperativa de la UC en el Centro Kearney de Extensión e Investigación Agrícola y otros investigadores han estado investigando la viabilidad del uso de técnicas de conservación al plantar en campos de labranza, para acortar los intervalos entre cultivos de ensilage y permitir de manera efectiva el cultivo de tres cultivos en un año como un medio de incrementar la producción anual de alimentos y remoción de nitrógeno.

UC ayuda a la industria lechera a manejar el nitrógeno en las granjas

Es una práctica común para los operadores de lecherías usar el estiércol producido por el ganado como fertilizante para sus cultivos de ensilage. Los asesores agrícolas de Extensión Cooperativa en toda California proveen de manera rutinaria información fidedigna a los operadores y consultores de lecherías para que puedan manejar el nitrógeno eficientemente en sus granjas y cumplan con los reglamentos estatales. Esta información incluye la forma de instalar y calibrar los medidores de flujo, cómo medir los niveles de nitrógeno en las lagunas de estiércol, cuánto nitrógeno requieren los cultivos y cuándo lo necesitan y cómo realizar, de forma apropiada, pruebas en los campos de cultivo que han sido cosechados para saber cuánto nitrógeno ha sido removido. “Desarrollamos protocolos para asegurar la recopilación correcta de información y podemos compartirla con la industria lechera”, dijo Carole Frate, asesora agrícola de UCCE en el condado de Tulare.